LA SATÁNICA SANIDAD INTERIOR
Por Pastor Hector Cattani
Esta sanidad interior o sanidad
de los recuerdos no es más que una teoría psicológica opuesta a la eterna e
inmutable palabra de Dios. El diablo se
encargó de darle una mano de “barniz cristiano” para que tenga aceptación en
las Iglesias.
Psicología, deriva de la palabra
griega PSYJE, PSYCHE= ALMA, de manera que pretenden con técnicas
humanas, atender o suplir los problemas y necesidades del alma.
La Biblia enfatiza que el alma es
un lugar donde la ciencia no puede llegar pero sí tiene acceso la Palabra de
Dios, Hebreos 4:12 “Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más
cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el
espíritu, las coyunturas y los tuétanos y discierne los pensamientos y las
intenciones del corazón.”
Esta sanidad interior o
psicológica habla del inconsciente que es algo así como una fuerza misteriosa
que gobierna nuestra conducta por todo lo que nos ha sucedido en la niñez y que
queda en nuestra memoria o subconsciente.
El movimiento de Renovación y la
Nueva Carismania que está invadiendo las Iglesias no saben que la “Sanidad
interior y la visualización” nacieron en la mente del Psiquiatra Suizo, Carl
Gustav Jung que nació en 1875 y murió en 1.961. Este hombre estudió medicina en
Basilea y París. Fue amigo de Sigmund Freud quién lo consideraba su sucesor
pero al final de sus días estaban muy enfrentados.
Jung fue un hombre calificado
como el que fue más allá del psicoanálisis y habló de una riqueza de sabiduría
(poderes de la mente.)
El SÍ demuestra que es idéntico a
Dios por lo tanto somos dioses, lo mismo que la serpiente dijo a Eva, Gén 3:5 Pues Dios sabe que el día que de él comáis, serán abiertos vuestros
ojos y seréis como Dios, conociendo el bien y el mal.
Jung patentó la expresión
“inconsciente colectivo y arquetipos (modelo original y primario), con el paso
de los años incursionó en la Alquimia, la Mitología, el Gnosticismo, Esoterismo
oriental, Platos voladores, Astrología y el I. Ching.
El confeso que recibía visitas de
una entidad no encarnada que conversaba con él, su nombre era Filemón, un
demonio.