domingo, 21 de junio de 2026

Amor o Lujuria

 

AMOR O LUJURIA

Rom 13:13

Lujuria: (del latín luxuría) Vicio consistente en el uso ilícito o en el apetito desordenado de los deleites carnales. Exceso o demasía en algunas cosas.

INTRODUCCIÓN:

Una de las recomendaciones que nos da el Señor a través de su palabra para que tengamos una vida en abundancia, es que andemos decentemente mientras estamos en el mundo, como de día, sin lujurias (Ro. 13:13). Muchas veces cuando se menciona la palabra "lujuria" se piensa en los deseos sexuales; pero la lujuria abarca aún más porque se manifiesta en muchas facetas de la vida, puede ser también en el dinero, en la atención, en la fama, etc.

DESARROLLO:

En Proverbios 30:15-16 podemos ver que compara a los lujuriosos con las sanguijuelas, animales que no se sacian de absorber tanto así que explotan y mueren, las compara con cuatro cosas que no se sacian:

  1. SEOL, Estas son lujurias de cualquier tipo (Hab. 2:5), carnales (2 P. 2:11), juveniles (2 Ti. 2:22), de los ojos (1 Jn. 2:16), humanas (1 P. 4:2), etc. El Seol (lugar de los muertos) no se sacia de recibir las almas.

  2. MATRIZ ESTÉRIL, Habla de las lujurias de tipo sexual (1 Ts. 4:4-5; 1 P. 3:7) Una matriz estéril nunca da hijos (fruto) .

  3. TIERRA ÁRIDA, Aquí nos habla de cristianos que no dan fruto, que siempre están recibiendo la semilla y el agua de la palabra, pero no se esfuerzan por dar fruto para el Señor, para que a través de ellos otros reciban bendición; personas que siempre quieren que oren por ellos, que los visiten, que los ayuden, etc., pero no buscan la forma de bendecir a otros.

  4. FUEGO, En Santiago 3:6 dice que la lengua es como un fuego que incendia un gran bosque, esto nos habla de personas que siempre quieren hablar (chismes, fanfarronerías, mentiras, vanidades), incluso cosas que no son debidas, y que siempre quieren que las escuchen pero nunca están dispuestas a escuchar y atender a los demás.

Lujuria viene de la palabra griega Epithumia que denota un intenso deseo de cualquier tipo; cuando un cristiano busca la forma de obtener lo que desea y eso se convierte en una obsesión, viene a ser un deseo que nunca se satisface, esto hace que la persona siempre pida y pida, y no esté en la disposición de dar (Stg. 4:1-3), la lujuria es la antítesis del amor, pues el amor Ágape no busca el bien propio, y su delicia está en dar (1 Co.13 4-8), esta es la causa por la cual muchos cristianos no son felices, porque no disfrutan de lo que Dios les ha dado, y tampoco son felices los que viven con ellos. En la Biblia aparecen varias personas que vivieron en lujurias; algunos de ellos como consecuencia murieron y con ellos sus familias y otros por la misericordia de Dios fueron restaurados, veamos algunos ejemplos:

JOB, Solo se preocupaba y pensaba en él mismo, y no en su familia a pesar de la prueba que estaba pasando, esto puede convertirse en un deseo desmedido de querer siempre ser atendido, esa es la razón por la cuál desatendía el hogar ya que los hijos vivían en fiestas y el no sabía que hacían, además la esposa tenía un mal concepto de Dios y era una mujer amargada (Job 1:4, 2:9), el peligro que corremos es de ser candil de la calle y obscuridad de la casa; en todo el libro cuando sus amigos lo acusan, siempre habla para defenderse, justificándose, queriendo hacerles ver que ellos eran los equivocados (Job 6:1-7:21; 9:1-10:22; 16:1-17:16; 21:1-34; 23:1-24:25; 27:1-31-40). En los capítulos 29-31 podemos ver como habla de sí mismo, gloriándose de lo que era antes de la prueba, de lo que hacia por los pobres, huérfanos, ciegos, etc., (Job 29:12,15); Job estaba tan ocupado en él, que creía que Dios era injusto (Job 9:1-4), incluso llegó a creerse más justo que Dios (Job 32:2). Todo lo que hagamos o digamos que sea para proyectar a Cristo y no a nosotros mismos. Dios miraba justo a Job pero al final de su carrera.

SAÚL, La lujuria en Saúl era hacia el poder, él quería tener el poder de todo, y eso es malo en un hogar porque se convierte en un tirano y un déspota queriendo tener la autoridad en casa infundiendo miedo y no respeto.

La autoridad no se impone, se reconoce y es por amor. Después de desobedecer la instrucción de Samuel lo único que quería era que el pueblo lo viera adorar (1 S. 15:12,25,30); le gustaba ser honrado, cuando el pueblo lo salió a recibir y escuchó el canto que decía "Saúl mató a miles y David a diez

miles", se enojó en gran manera porque quería la gloria solo para él, y desde ese día procuró el mal para David (1 S. 18:7). La consecuencia de la lujuria en Saúl fue que él y su familia fueron destruidos.

NABAL, La lujuria de Nabal era de tipo económico, Era un hombre muy rico que tenía muchas ovejas y ganado (1 S. 25:2); pues David lo ayudó cuidando y alimentando a sus pastores junto con las ovejas, pero en el momento en que David necesitó ayuda no le dio; a acusa de la lujuria solo querer para él y no estar dispuesto a dar, habían decretado destrucción sobre su familia (1 Ti. 6:10).

ACAN, tenia el mismo problema; la Biblia dice que cuando el pueblo de Israel salió de Egipto, los habitantes de ese lugar le dieron prendas de oro y plata (Ex. 3:22; 11:2; 12:35-36), y por esta razón ellos no tenían necesidad de tales cosas, pero a causa de la lujuria, Acán tomó el lingote de oro, las piezas de plata y el manto babilónico (Jos. 7:21; 1 Ti 6:9, deseos necios), lo que hizo que el Señor se enojara contra Israel, y que por ultimo Acán muriera junto con toda su familia.

DAVID, En el la lujuria era de tipo sexual, pues David tenía seis esposas (2 S. 3:2-5), pero cuando vio (1 Jn. 2:16) a Betsabé, la deseó y la mandó a llamar, y luego se acostó con ella (adulterio; 2 S. 11:2,4);

SANSON, tenía problemas sexuales (Jue. 14:1-2; 16:1; 16:4), quien se relacionó con tres mujeres, y la ultima fue quien hizo que a causa de su concupiscencia, Sansón fuera derrotado. La lujuria sexual destruye hogares y los hijos la pueden heredar (Ex 20:5).

Otra persona que también fue lujuriosa, es JEZABEL, ella y su esposo Acab rendían culto en el templo de Asera a un "tronco sagrado" que ellos llamaban así, esto representaba el sexo masculino denotando con esto una desviación sexual desmedida (1R16:33 B. Latinoamérica)


SOLUCIONES:

· La ministraron es una solución que nosotros tenemos para cualquier clase de lujuria que podamos tener es nuestro corazón. · Andar y ser lleno del Espíritu Santo, como consecuencia no cumpliremos los deseos de la carne (Gá. 5:16) y seremos llenos del amor del Padre que no busca lo propio y que se deleita en dar.

· Job quedó sano, cuando se olvidó de sus problemas y pensó en los demás; cuando oró por la enfermedad de sus amigos fue cuando Dios lo sanó y lo restauró (Job 42:10).

· Una de las mejores soluciones que nosotros debemos practicar, para eliminar la lujuria de nuestro corazón y de nuestro hogar es dar, porque es mejor dar que recibir (Hch. 20:35); en la Biblia hay muchos ejemplos de personas que dieron y por esa razón Dios les dio grandes bendiciones; pero en el A.T. hay una mujer que en tiempo de sequía no tenía nada, pero Dios le había dado la orden de alimentar al su siervo, ella aunque no tenia cumplió la orden de Dios, y le dio de comer al siervo, Dios la bendijo y en todo el tiempo de sequía no le faltó nada, para ella, su hijo, su familias y el siervo; porque se despojó, se olvidó de ella misma y dio (1 Ry. 17:1-16).

lunes, 11 de mayo de 2026

BODAS

 

BODAS

En un banquete de bodas existen variedad de personajes que participan en la boda, por supuesto que la novia y el novio son imprescindibles. Trataré de ir desenvolviendo esta situación de quienes son los participantes a una boda o a las bodas en la Biblia.


Matrimonio Relación humana, instituida por Dios y aprobada por la sociedad, en la que el Hombre y la Mujer cohabitan en amor y ayuda mutua. Cada sociedad define las normas del matrimonio.

Costumbres de Los Tiempos Bíblicos

Como otros aspectos esenciales de la vida de Israel, el matrimonio estaba reglamentado por leyes, y los conceptos involucrados en él aparecen con frecuencia en el lenguaje figurado de la Biblia.

Según la voluntad expresa del Creador (Gn 1.28; 2.18, 22), el matrimonio había de ser en Israel una práctica general., el verdadero amor era imposible (Est 2.12–17). Sin embargo, también existía en los días del Antiguo Testamento el afecto exclusivo (Gn 25.19–28; 41.50; Pr 5.15–20; Cantares passim; Ez 24.15–18) que prevalecía ya en el judaísmo del siglo apostólico. La frase «marido de una sola mujer» (1 Ti 3.2) parece referirse a los cristianos. El Nuevo Testamento redefine el principio en términos de casarse únicamente con otro cristiano (1 Co 7.39).

La institución del desposorio fue común entre los judíos y muchas veces duraba hasta un año. Puesto que los judíos solían casarse muy jóvenes, el compromiso matrimonial lo arreglaban a menudo los padres, y este contrato tenía igual valor jurídico que el matrimonio mismo (Dt 22.23s). El novio pagaba a los padres de la novia una compensación (Gn 29.15s; 34.12), y llegaba a ser «señor» de ella, pero nunca la consideraba como simple mercancía.

La boda, ceremonia civil que carecía de carácter cúltico, comprendía varios elementos:

  • las vestimentas especiales (Is 61.10),

  • las compañeras de la novia llamadas «vírgenes» (Sal 45.14),

  • los amigos del novio (Jn 3.29; cf. 1 Mac 9.39),

  • la procesión a la casa de la novia y luego a la del esposo, la costumbre de extender la capa del esposo sobre la novia (Rt 3.9), y

  • finalmente la fiesta de bodas (Gn 29.22; Jue 14.10; Mt 22.1–10) que por lo general duraba siete días.


Principios éticos

El matrimonio en el plan de Dios

La sexualidad es parte de la excelencia que Dios vio en toda la creación (Gn 1.27s, 31; 2.18–25; Adán; Eva). Antes de la caída en pecado, la misma naturaleza del hombre demandaba el compañerismo de la mujer, deseo que el Creador vio y satisfizo (1 Co 6.16 confirma que la frase «serán una sola carne» se refiere al acto sexual).

La esencia del matrimonio

El aspecto personal está en la raíz misma del matrimonio. Cuando un hombre y una mujer resuelven unirse en todo sentido para su satisfacción mutua, establecer un hogar, criar una familia y respetar sus votos hasta la muerte (Ro 7.2), han contraído matrimonio. Su amor se expresa en el sentimiento mutuo (Ef 5.21–33), el marido es la Cabeza de su cónyuge y ella es la gloria del marido. Pero existe también un aspecto sociolegal imprescindible. Desde que el matrimonio se formalizó mediante un contrato escrito (berit, Pacto) se ha reconocido el derecho de la sociedad de regir el matrimonio. Por otra parte, a pesar de todo lo secular que es el matrimonio en el Antiguo Testamento, el creyente reconoce que Dios le guía en la elección de esposa (Gn 24.42–52) y que Él sanciona en nombre de la alianza los preceptos que regulan el matrimonio (por ejemplo, Éx 20.14; Lv 18.1–30). El contraer nupcias «en el Señor» (1 Co 7.39) entraña el regocijo y apoyo de la comunidad cristiana, de manera que goza de cierto carácter eclesiástico que, sin merecer el nombre de sacramento, glorifica al que nos creó y nos redimió en un solo cuerpo (Mt 26.28).

El aspecto sexual desempeña un papel fundamental en el matrimonio, puesto que este transfigura la sexualidad humana, y le da realidad concreta, pero no constituye la esencia del matrimonio.


Luego Pablo da un nuevo matiz a la metáfora del Antiguo Testamento: Cristo es el esposo de la Iglesia, de modo que el matrimonio es «un Misterio» (Ef 5.32). La sumisión de la Iglesia a Cristo y el amor de Cristo a la Iglesia, a la que salvó entregándose por ella, son así la regla viva que deben imitar los esposos, por la gracia (vv. 21–33).

Bibliografía:

VTB, pp. 450–453. DTB, cols. 616–623. DBH, cols. 1198–1203. IB II, pp. 305–316. P. van Imschoot, Teología del Antiguo Testamento, Fax, Madrid, 1969, pp. 641–660. J.J. von Allmen, El matrimonio según San Pablo, Junta de Publicaciones de las Iglesias Reformadas, Buenos Aires, 1970.


(Mat 9:15 LBLA) Y Jesús les dijo: ¿Acaso los acompañantes del novio pueden estar de luto mientras el novio está con ellos? Pero vendrán días cuando el novio les será quitado, y entonces ayunarán.

(Mar 2:19 LBLA) Y Jesús les dijo: ¿Acaso pueden ayunar los acompañantes del novio mientras el novio está con ellos? Mientras tienen al novio con ellos, no pueden ayunar.

(Luk 5:34 LBLA) Entonces Jesús les dijo: ¿Acaso podéis hacer que los acompañantes del novio ayunen mientras el novio está con ellos?

(Mat 9:15 RV1865) Y les dijo Jesús: ¿Pueden los que están de bodas tener luto entre tanto que el esposo está con ellos? Mas vendrán días, cuando el esposo será quitado de ellos, y entonces ayunarán.

(Mat 22:2 RV1865) El reino de los cielos es semejante a un hombre rey, que hizo bodas a su hijo.

(Mat 22:3 RV1865) Y envió sus siervos para que llamasen a los convidados a las bodas; mas no quisieron venir.

(Mat 22:4 RV1865) Volvió a enviar otros siervos, diciendo: Decid a los convidados: He aquí, mi comida he aparejado, mis toros y animales engordados son muertos, y todo está aparejado: veníd a las bodas.

(Mat 22:8 RV1865) Entonces dice a sus siervos: Las bodas a la verdad están aparejadas; mas los que eran llamados, no eran dignos.

(Mat 22:9 RV1865) Id pues a las salidas de los caminos, y llamád a las bodas a cuantos hallareis.

(Mat 22:10 RV1865) Y saliendo los siervos por los caminos, juntaron todos los que hallaron, juntamente malos y buenos; y las bodas fueron llenas de convidados.

(Mat 25:10 RV1865) E idas ellas a comprar, vino el esposo; y las que estaban apercibidas, entraron con él a las bodas; y se cerró la puerta.

(Mar 2:19 RV1865) Y Jesús les dice: No pueden ayunar los que son de bodas, cuando el esposo está con ellos: entre tanto que tienen consigo al esposo no pueden ayunar.

(Luk 5:34 RV1865) Y él les dijo: ¿Podéis hacer que los que están de bodas ayunen, entre tanto que el esposo está con ellos?

(Luk 12:36 RV1865) Y vosotros, semejantes a hombres que esperan cuando su señor ha de volver de las bodas; para que cuando viniere y tocare, luego le abran.

(Luk 14:8 RV1865) Cuando fueres convidado de alguno a bodas, no te asientes en el primer lugar; porque podrá ser que otro mas honrado que tú sea convidado de él;

(Joh 2:1 RV1865) Y AL tercero día hiciéronse unas bodas en Cana de Galilea; y estaba allí la madre de Jesús.

(Joh 2:2 RV1865) Y fue también llamado Jesús, y sus discípulos a las bodas.

(Rev 19:7 RV1865) Gocémonos, y alegrémonos, y démosle gloria; porque son venidas las bodas del Cordero, y su mujer se ha preparado;

(Rev 19:9 RV1865) Y él me dice: Escribe: Bienaventurados los que son llamados a la cena de las bodas del Cordero. Y díceme: Estas palabras de Dios son verdaderas.


Ap.19.7-8 El AT considera a Israel como la esposa del Señor (Is 54.5-6; 62.5; Jer 2.2; Ez 16; Os 2.19-20). En el NT, esta idea generalmente se aplica a la relación entre Cristo y la iglesia (cf. 2 Co 11.2; Ef 5.23-32); en Ap 21.9-10, la esposa del Cordero es la nueva Jerusalén.


Costumbres matrimoniales

Las costumbres matrimoniales de la Biblia giran alrededor de los acontecimientos del compromiso y la boda.


El compromiso

En el Cercano Oriente el compromiso (el talmúdico <eµruÆséÆn y qidduÆsûéÆn) crea casi tanta obligación como el casamiento mismo. En la Biblia se llama a veces “esposa” a la mujer comprometida, y se encontraba bajo la misma obligación de ser fiel (Gn. 29.21; Dt. 22.23–24; Mt. 1.18, 20), y al hombre comprometido se le llamaba “esposo (Jl. 1.8; Mt. 1.19). La Biblia no legisla acerca de la ruptura del compromiso. Así que José quiso romper su compromiso con María lo más discretamente posible (Mt. 1.19).

El amor y la fidelidad de Dios hacia su pueblo quedan reflejados en los términos de un compromiso en Os. 2.19–20. El compromiso incluía los siguientes pasos:


(i) Elección de cónyuge. Habitualmente los padres del joven elegían su esposa y preparaban el casamiento, como hizo Agar con Ismael (Gn. 21.21), y Judá con Er (Gn. 38.6). A veces el joven mismo elegía, y sus padres se encargaban de las negociaciones, como es el caso de Siquem (Gn. 34.4, 8) y Sansón (Jue. 14.2). Raramente se casaba un hombre contrariando la voluntad de sus padres, como hizo Esaú (Gn. 26.34–35). A veces se preguntaba a la joven si consentía, como en el caso de Rebeca (Gn. 24.58). Ocasionalmente los padres de la doncella elegían a un joven que pudiera ser su esposo, como hicieron Noemí (Rt. 3.1–2) y Saúl (1 S. 18.21).


(ii) Intercambio de regalos. Tres tipos de obsequios se relacionan con el compromiso en la Biblia:

  1. El moµhar traducido “dote” (°vp “compensación”) (Gn. 34.12, para Dina; Ex. 22.17, para una joven seducida; 1 S. 18.25, para Mical). El moµhar está implícito, pero no se lo nombra, en pasajes tales como Gn. 24.53, para Rebeca; 29.18, los siete años de trabajo realizados por Jacob para Raquel. El trabajo de Moisés como pastor de las ovejas de su suegro podría interpretarse de la misma manera (Ex. 3.1). Se trataba de un regalo compensatorio del novio a la familia de la novia, además de que sellaba el pacto y unía a ambas familias. Algunos eruditos han considerado que el moµhar era el precio de la novia, pero no se compraba a la esposa como se compraba una esclava.

  2. La dote. Era el presente que daba el padre de la novia a su hija o futuro yerno, y que a veces consistía en siervos (Gn. 24.59, 61, a Rebeca; 29.24, a Lea) o tierras (Jue. 1.15, a Acsa; 1 R. 9.16, a la hija de Faraón, esposa de Salomón) u otra clase de valores (Tobías 8.21, a Tobías).

  3. El regalo del novio a la novia consistía a veces en alhajas y vestiduras, como las que recibió Rebeca (Gn. 24.53). Ejemplos bíblicos de contratos orales son la oferta de Jacob de trabajar siete años al servicio de Labán (Gn. 29.18) y la promesa de Siquem de entregar presentes a la familia de Dina (Gn. 34.12). En TB se llama sûƒt\ar qidduÆsûéÆn (Moed Katan 18b) o sûƒt\ar <eµruÆséÆn (Kiddushin 9a) al contrato de compromiso. Actualmente, en el Cercano Oriente se fijan las contribuciones de cada familia en un contrato escrito de compromiso.


Ceremonias nupciales

Un rasgo importante de muchas de estas ceremonias era el reconocimiento público de la relación matrimonial. Debemos entender que no en todos los casamientos se cumplían todos los pasos siguientes.

(i) Vestiduras del novio y de la novia. La novia llevaba a veces vestiduras bordadas (Sal. 45.13–14), joyas (Is. 61.10), una faja especial o “galas” (Jer. 2.32), y velo (Gn. 24.65). Entre los adornos que llevaba el novio podía figurar una guirnalda (Is. 61.10). Ef. 5.27; Ap. 19.8; 21.2 se refieren figuradamente a las blancas vestiduras de la iglesia como la esposa de Cristo.


(ii) Damas de honor y amigos. El Sal. 45.14 habla de las damas de honor para una novia real, y podemos suponer que también las novias de menor categoría tenían sus damas de honor. Por cierto que el novio iba acompañado por un grupo de amigos (Jue. 14.11). Uno de ellos correspondía al padrino en nuestras bodas, y en Jue. 14.20; 15.2, se le llama “compañero”, y en Jn. 3.29 “amigo del esposo”. Puede tratarse de una misma persona que el “maestresala” de la fiesta en Jn. 2.8–9.


(iii) La procesión. Al atardecer del día fijado para la boda, el novio y sus amigos se dirigían en procesión a la casa de la novia. Allí podía tener lugar la cena nupcial; a veces las circunstancias obligaban a que así fuera (Gn. 29.22; Jue. 14), pero puede haber sido bastante común, desde el momento que la parábola de las diez vírgenes en Mt. 25.1–13 se interpreta más fácilmente como que el novio fue a la casa de la novia para el banquete. Se podría pensar, sin embargo, que con mayor frecuencia el novio acompañara a la novia a su propia casa, o a la de sus padres, para el banquete, aunque las únicas referencias al respecto en las Escrituras se encuentran en Sal. 45.14s; Mt. 22.1–14 (bodas reales), y probablemente en Jn. 2.9s.

La procesión podía realizarse con cánticos, música y danzas (Jer. 7.34; 1 Mac. 9.39), y con lámparas si se hacía de noche (Mt. 25.7).


(iv) La fiesta de bodas. Generalmente tenía lugar en la casa del novio (Mt. 22.1–10; Jn. 2.9), y a menudo de noche (Mt. 22.13; 25.6). Muchos parientes y amigos asistían, de modo que era fácil que se acabara el vino (Jn. 2.3). Un maestresala o amigo supervisaba la fiesta (Jn. 2.9–10). Rechazar una invitación a la fiesta era un insulto (Mt. 22.7). Se esperaba que los invitados fueran vestidos de fiesta (Mt. 22.11–12). En circunstancias especiales podía realizarse la fiesta en la casa de la novia (Gn. 29.22; Tobías 8.19). La gloriosa reunión de Cristo y sus santos en el cielo se conoce figuradamente como “la cena de las bodas del Cordero” (Ap. 19.9).


(v) Cubrimiento de la novia. En dos casos en el AT (Rt. 3.9; Ez. 16.8) el hombre cubre a la mujer con su manto o capa, quizás como señal de que la toma bajo su protección. D. R. Mace sigue lo expresado por J. L. Burckhardt (Notes on the Bedouin, 1830, pp. 264) cuando dice que en los casamientos árabes esto lo hace uno de los parientes del novio. J. Eisler, en Weltenmantel und Himmelszelt, 1910, dice que entre los beduinos el novio cubre a la novia con una capa especial y pronuncia las siguientes palabras: “De ahora en adelante nadie sino yo te cubrirá.” Las referencias bíblicas sugieren que se seguía la segunda costumbre.


(vi) La bendición. Los parientes y amigos bendecían a la pareja y les expresaban sus buenos deseos (Gn. 24.60; Rt. 4.11; Tobías 7.13).


(vii) La promesa. Otro elemento religioso era el pacto de fidelidad que se desprende de Pr. 2.17; Ez. 16.8; Mal. 2.14. Según Tobías 7.14, el padre de la novia redactaba un contrato matrimonial que la Misná llama kƒt_uÆb_aÆ.


(viii) La cámara nupcial. Se preparaba especialmente una cámara nupcial (Tobías 7.16). El nombre heb. de esta habitación es h\uppaÆ (Sal. 19.5; Jl. 2.16), que originalmente era un pabellón o tienda, y la voz gr. es nymfoµn (Mr. 2.19). La palabra h\uppaÆ se usa todavía entre los judíos para describir el pabellón bajo el cual se sientan o están en pie los novios durante la ceremonia nupcial.


(ix) La consumación. El novio y la novia eran escoltados hasta la cámara nupcial, a menudo por los padres (Gn. 29.23; Tobías 7.16–17; 8.1). Marido y mujer ofrecían una plegaria (Tobías 8.4) antes de unirse, acto para el que el heb. emplea el término “conocer”.

(x) La prueba de la virginidad. Se exhibía un paño de tela o una camisa femenina manchado con sangre como prueba de la virginidad de la novia (Dt. 22.13–21). Esta costumbre continúa en algunos lugares del Cercano Oriente.


(xi) Las festividades. Los festejos de la boda continuaban durante una semana (Gn. 29.27, Jacob y Lea), o a veces dos (Tobías 8.20, Tobías y Sara). Estas celebraciones contaban con música (Sal. 45; 78.63) y chistes, como los acertijos de Sansón (Jue. 14.12–18). Algunos interpretan el Cantar de los cantares a la luz de una costumbre de los campesinos sirios de llamar al novio y a la novia “rey” y “reina” durante las festividades que siguen a la boda, y de cantarles loas.


Grados prohibidos de matrimonio

Los encontramos en detalle en la lista de Lv. 18, y en menor grado en Lv. 20.17–21; Dt. 27.20–23. David Mace, Hebrew Marriage, pp. 152s, los analiza detalladamente. Presumimos que la prohibición regía tanto para una segunda esposa durante la vida de la primera, como para cualquier casamiento subsiguiente después de la muerte de la esposa, excepto para el casamiento con la hermana de la esposa, porque Lv. 18.18, al decir que no se debe tomar en casamiento a la hermana de la esposa durante la vida de esta última, da a entender que puede hacerlo después de su muerte.

Abraham (Gn. 20.12) y Jacob (Gn. 29.21–30) se casaron con grados de parentesco que posteriormente fueron prohibidos. El escándalo en la iglesia de Corinto (1 Co. 5.1) puede haber sido causado por el casamiento de una madrastra después de la muerte del padre; pero como se describe a la mujer como “mujer de su padre” (y no viuda) y al acto se le llama fornicación, es más probable que se trate de un caso de relación inmoral con una segunda esposa joven de su padre.


Douglas, J. D., Nuevo Diccionario Biblico Certeza, (Barcelona, Buenos Aires, La Paz, Quito: Ediciones Certeza) 2000, c1982.




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