martes, 30 de junio de 2015

CONVERSIÓN

Conversión
I. significado de la palabra
Un volverse, o regresar, a Dios. Las principales palabras para expresar esta idea son, en el AT, sûuÆb_ (trad. “volverse”), y en el NT, strefomai (Mt. 18.3; Jn. 12.40: la voz media expresa la cualidad refleja de la acción, cf. el francés “se convertir”); epistrefoµ (usado invariablemente en la LXX para traducir sûuÆb_) y (solamente en Hch. 15.3) el sustantivo relacionado epistrofeµ. epistrefo no se usa en voz pasiva en el NT. sûuÆb_ y epistrefo pueden usarse en forma transitiva e intransitiva: en el AT se dice que Dios vuelve los hombres hacia sí mismo (15 veces); en el NT se dice que los predicadores hacen volver los hombres a Dios (Lc. 1.16s, que se hace eco de Mal. 4.5–6; Stg. 5.19s; prob. Hch. 26.18). El significado básico que expresa el grupo de palabras vinculadas a strefoµ, igual que sûuÆb_, es volver hacia atrás (retornar: así Lc. 2.39; Hch. 7.39) o darse vuelta (media vuelta: así Ap. 1.12). El significado teológico de estos términos representa una transferencia de esta idea al reino de las relaciones del hombre con Dios.
II. El uso en el Antiguo Testamento
El AT habla mayormente de conversiones nacionales, una vez de una comunidad pagana (Nínive; Jon. 3.7–10), en las restantes oportunidades de Israel; aunque también hay algunas referencias a conversiones individuales, además de ejemplos (cf. Sal. 51–13, y los relatos de Naamán, 2 R. 5; Josías, 2 R. 23.25; Manasés, 2 Cr. 33.12s), juntamente con profecías de conversiones mundiales (cf. Sal. 22.27). La conversión en el AT significa, simplemente, volverse a Yahvéh, el Dios del pacto con Israel. Para los israelitas, miembros de la comunidad del pacto por derecho de nacimiento, la conversión significaba volver a “Jehová tu Dios” (Dt. 4.30; 30.2, 10) en plena sinceridad de corazón después de un período de deslealtad a las condiciones establecidas en el pacto. Por lo tanto, en Israel la conversión constituía, esencialmente, la vuelta de los apóstatas a Dios. La razón por la cual los individuos, o la comunidad, tenían que “volver al Señor” era que le habían dado las espaldas y se habían descarriado del camino. Por esta razón los movimientos nacionales de regreso al Señor se caracterizaban frecuentemente por la celebración por parte del gobernante y del pueblo de “un *pacto” que consistía en hacer juntos una nueva y solemne profesión de que en adelante serían enteramente leales al pacto divino que habían guardado muy ligeramente en el pasado (como sucedió bajo Josué, Jos. 24.25; Joiada, 2 R. 11.17; Asa, 2 Cr. 15.12; Ezequías, 2 Cr. 29.10; Josías, 2 Cr. 34.31). La base teológica de estas profesiones públicas de conversión estaba en la doctrina del pacto. El pacto que Dios había hecho con Israel entrañaba una relación permanente; el entregarse a la idolatría y al pecado exponía a Israel al castigo señalado en el pacto (cf. Am. 3.2), pero no podía provocar la anulación del pacto; y si Israel volvía de nuevo a Yahvéh, él se volvía a ellos con bendiciones (cf. Zac. 1.3) y la nación era restaurada y sanada (Dt. 4.23–31; 29.1–30.10; Is. 6.10).
Sin embargo, el AT destaca el hecho de que la conversión comprende más que meras señales exteriores de pesar y de reforma de costumbres. Una verdadera vuelta a Dios bajo cualesquiera circunstancias ha de incluir la humillación personal interior, un verdadero cambio de corazón, y una sincera búsqueda de Dios (Dt. 4.29s; 30.2, 10; Is. 6.9s; Jer. 24.7), y será acompañada por una nueva claridad en el conocimiento de su ser y de sus caminos (Jer. 24.7; cf. 2 R. 5.15; 2 Cr. 33.13).
III. El uso en el Nuevo Testamento
En el NT el vocablo epistrefoµ se utiliza una sola vez de la vuelta a Cristo de un cristiano que ha caído en pecado (Pedro: Lucas 22.32). En otras partes, los que han caído en pecado son exhortados, no a la conversión, sino al arrepentimiento (Ap. 2.5, 16, 21s; 3.3, 19), y las palabras tocantes a la conversión se refieren únicamente a aquella decisiva vuelta a Dios mediante la cual, por la fe en Cristo, el pecador, sea judío o gentil, se asegura la entrada presente en el reino escatológico de Dios, y recibe la bendición escatológica del perdón de los pecados (Mt. 18.3; Hch. 3.19; 26.18). Esta conversión asegura la salvación que Cristo ha traído. Se trata de un acontecimiento que ocurre una sola vez y para siempre, y es irrepetible, como lo indica el uso habitual del aoristo en los modos oblicuos de los verbos indicados. Se describe como un volverse de la obscuridad de la idolatría, el pecado, y el dominio de Satanás, para adorar y servir al Dios verdadero (Hch. 14.15; 26.18; 1 Ts. 1.9) y a su Hijo Jesucristo (1 P. 2.25). Consiste en el ejercicio del *arrepentimiento y la *fe, que tanto Cristo como Pablo vinculan entre sí para resumir entre ambos la demanda moral del evangelio (Mr. 1.15; Hch. 20.21). El arrepentimiento significa un cambio de mente y corazón hacia Dios; la fe significa creer en su palabra y confiar en su Cristo; la conversión abarca ambas cosas. Por lo tanto encontramos el arrepentimiento y la fe ligados a la conversión, el concepto más estrecho con el más amplio (arrepentimiento y conversión, Hch. 3.19; 26.20; fe y conversión, Hch. 11.21).
Aunque el NT registra una serie de experiencias de conversión, algunas más violentas y dramáticas (p. ej. la de Pablo Hch. 9.5ss; la de Cornelio, Hch. 10.44ss; cf. Hch. 15.7ss; la del carcelero de Filipos, Hch. 16.29ss), otras más tranquilas y carentes de espectacularidad (p. ej. la del eunuco, Hch. 8.30ss; la de Lidia, Hch. 16.14), los escritores no muestran mayor interés en la psicología de la conversión como tal. Lucas dedica espacio a consignar tres relatos de las conversiones de Pablo y de Cornelio (Hch. 10.5ss; 22.6ss; 26.12ss; y 10.44ss; 11.15ss; 15.7ss) debido a la gran significación de estos acontecimientos en la historia de la iglesia primitiva, no por algún interés particular en las manifestaciones que las acompañaron. Los escritores conciben la conversión como algo dinámico – no como una experiencia, algo que se siente, sino como una acción, algo que se hace – y la interpretan teológicamente, en función del evangelio al cual el convertido asiente y responde. Teológicamente la conversión significa entregarse a esa unión con Cristo que se simboliza con el bautismo: unión con él en su muerte, lo que trae consigo liberación de la pena y del dommio del pecado, y unión con él en su resurrección de la muerte, para vivir para Dios por intermedio de él y caminar con él en novedad de vida por el poder del Espíritu Santo que mora en el convertido. La conversión cristiana es la entrega incondicional a Jesucristo como divino Señor y Salvador, y esta entrega significa que se reconoce que la unión con Cristo es un hecho real y que la vida debe vivirse en consonancia con esta creencia. (Véase Ro. 6.1–14; Col. 2.10–12, 20ss; 3.1ss.)
IV. Conclusión general
El volver a Dios en cualquier circunstancia, considerado psicológicamente, es un acto del hombre mismo, que elige libremente y que se lleva a cabo en forma espontánea. No obstante, la Biblia deja sentado que es también, en un sentido más fundamental, obra de Dios en él. El AT dice que los pecadores se vuelven a Dios únicamente cuando él los vuelve a sí mismo (Jer. 31.18s; Lm. 5.21). El NT enseña que cuando los hombres lo desean y ponen de su parte para que se cumpla la voluntad de Dios respecto a su salvación, es la obra de Dios en ellos lo que los impulsa a obrar de esa manera (Fil. 2.12s). También, describe la conversión inicial de los incrédulos como resultado de una obra divina en ellos en la cual, por su misma naturaleza, ellos mismos no podrían tener parte, ya que se trata esencialmente de la eliminación de la impotencia espiritual que hasta ese momento les ha impedido volver a Dios: un levantamiento de la muerte (Ef. 2.1ss), un nuevo nacimiento (Jn. 3.1ss), un abrir del corazón (Hch. 16.14), un abrir y darle vista a ojos enceguecidos (2 Co. 4.4–6), y el otorgamiento de entendimiento (1 Jn. 5.20). El hombre responde al evangelio sólo porque Dios primeramente ha obrado en él de esta manera. Además, los relatos de la conversión de Pablo, y diversas referencias al poder de convencimiento que el Espíritu imparte a la palabra que convierte (cf. Jn. 16.8; 1 Co. 2.4s; 1 Ts. 1.5) demuestran que Dios atrae a sí mismo los hombres al influjo de un fuerte, más todavía, un irresistible sentido de compulsión divina. Por ello la costumbre de algunas versiones (av, p. ej.) de expresar el verbo activo “volverse” en forma pasiva, “ser convertido”, aunque sea una traducción mala, representa, sin embargo, buena teología bíblica. (* Regeneración )

Bibliografía. G. Bertram, TDNT 7, pp. 722–729; F. Laubach, J. Goetzmann, U. Becker, NIDNTT 1, pp. 354–362.

Ministerios Apostolicos y Profeticos en el Nuevo Testamento


APÓSTOLES

La palabra “apóstol” se traduce del griego “apostolos”, que significa: Uno que es enviado y mensajero. (Strong 652) y de “apostello” que quiere decir: Enviar para un servicio o una comisión (Strong 649).  Este vocablo describe la relación que existe entre el ministro y Cristo (Diccionario Vine), que si fuera necesario no le importa morir para cumplir con su llamamiento (Hch. 20:24) La Biblia muestra tres tipos de apóstoles:

A. Enviados por el Padre, He. 3:1
La Biblia indica que Jesucristo fue el apóstol enviado por el Padre para realizar su Obra.

B. Enviados por el Hijo, Mt. 10:2-4; Ap. 21:14
Los doce discípulos fueron los elegidos por el Señor para ejercer el ministerio apostólico. Ellos lo acompañaron en su ministerio terreno, vivieron con él, fueron testigos oculares de la manifestación de su poder. Las instrucciones para ellos fueron: Ir a las ovejas perdidas de la casa de Israel a predicar que el reino de los cielos se había acercado, que sanaran enfermos, resucitaran muertos, limpiaran leprosos, expulsaran demonios, dando de gracia lo que de gracia recibieron (Mt. 10:6-8), al ser escogidos y enviados por el Hijo, la Biblia los identifica como “Apóstoles del Cordero”.

C. Enviados por el Espíritu Santo
Posterior al ascenso de Jesucristo a los cielos, fue el Espíritu Santo el encargado de escoger y designar a quienes desarrollarían las funciones apostólicas (Ef. 4:11-13), por ejemplo:
  • Bernabé (Hch. 14:4,14)
  • Pablo (Hch. 14:4, 14)
  • Sóstenes (1 Co. 1:1; 4:9; 9:5)
  • Silas (1 Ts. 1:1; 2:6)
  • Timoteo (1 Ts. 1:1; 2:6)

D. FUNCIONES APOSTÓLICAS
I. Establecer doctrina, (Hch. 2:41-42; Ef. 2:20) Los apóstoles establecen la sana doctrina como fundamento para crecer hasta ser un templo santo en el Señor.

II. Cubrir, Mt. 28:18-20
Cuando el Señor Jesús resucitó, le fue dada toda potestad en el cielo y en la tierra, y prometió que estará cubriendo a los suyos todos los días hasta el fin del mundo. Ese poder fue delegado a los cinco ministerios. (Mt. 23:37-39; Ef. 2:20-22)

III. Enviar, Hch. 7:35, 9:5-18; Mt. 10:6-8 Así como el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo enviaron a sus mensajeros con comisiones específicas, así el apóstol, guiado por el Espíritu Santo, tiene la facultad de enviar a ministros para realizar la obra de Dios.


PROFETAS

La palabra “profeta” se deriva del griego “profetes” que significa: Uno que habla pública y abiertamente, proclamador de un mensaje divino. (Strong 4396), y es una palabra formada de las raíces griegas “pro” que significa: Antes de. (Strong 4253), y de “phemi” que significa: Hacer conocidos los pensamientos de uno, declarar y para decir. (Strong 5346).

También existe el término griego “prophetis” que significa: Profetiza, es decir, una mujer a quien se le revelan eventos futuros o cosas escondidas a través de inspiración, sueños o visiones (Strong 4398; Lc. 2:36). Algunos ejemplos de profetas en el Nuevo Testamento son:

·         Juan el bautista, Mt. 11:9-10.
·         Ana, Lc. 2:36.
·         Agabo, Hch. 11:27-28; 21:10.
·         Las hijas de Felipe, Hch. 21:9

E. FUNCIONES PROFÉTICAS EN LA IGLESIA.
La Biblia enseña que las funciones del ministerio profético, en el cuerpo de Cristo son:

I.                   Hablar de parte de Dios, He.1:1
Dios envía mensajes por medio de los profetas anunciando su consejo, el profeta debe mantener sus sentidos espirituales sensibles a la voz de Dios, para hablar de parte de Él, y no de su propia cuenta (Dt.18:18-20).

II.                II. Proteger, Mt. 23:37-39; Lc. 13:34
En el Antiguo Testamento vemos cómo Dios envió profetas para reunir a su pueblo bajo sus alas protectoras y ahora en el tiempo de la gracia, Dios levanta profetas cuyo propósito es proteger al pueblo de Dios que manifiesta a su pueblo el beneficio de los dones del Hijo; para alcanzar la estatura del varón perfecto y la plenitud de Cristo, de manera de estar preparados para cuando el Señor Jesucristo regrese por su Novia.



PROFETA

PROFETA

Terminología
El término hebreo, nabi traducido «profeta», probablemente se deriva de una raíz que significa «anunciar» o «proclamar». El Antiguo Testamento lo aplica a una variedad de personas (Gn 20.7; Éx 7.1; 1 R 17–19; Mal 4.5).

Orígenes
Es sumamente discutido el origen del profetismo en Israel y su posible relación con otros fenómenos semejantes. Varios pasajes hablan de «videntes» y 1Sam. 9.9 sugiere que así se le llamaba originalmente al profeta. Además, había un profetismo «extático» (en trance o posesión) en las religiones cananeas (1R 18.20–40), y es posible que hubiera alguna relación entre este fenómeno y algunas manifestaciones en Israel (1S.19.18–24).

Por otra parte, los grandes profetas (Isaías, Amós, Jeremías) tenían experiencias extáticas (extraordinarias tanto para su tiempo como para nosotros), en las que hallaban un acceso especial a la «palabra de Jehová» y esta llevaba en sí misma una singular señal de autenticidad divina. Indudablemente no se trataba de un trance de absorción, sino de una concentración próxima a la oración, en la que la «palabra» recibida era meditada y articulada por el profeta en un mensaje (Is 10.6ss).

También se ha discutido mucho la relación de los profetas con el culto. Aunque había «bandas» proféticas en los lugares de culto, los profetas del Antiguo Testamento no parecen pertenecer a ellas y en algunos casos evidentemente repudiaron esta dudosa institución (Jer 29.26–30). Entre estos profetas de santuario, ocupados de los detalles y pequeños problemas políticos, y el profeta bíblico, con su visión de la acción de Dios en la historia, había una enorme diferencia.

Sin embargo, es erróneo pensar, basándonos en unos pocos pasajes tomados aisladamente (Am 5.21–24; Is 1.11, 12, 14–17), que los grandes profetas se oponían al culto del templo y al sacerdocio, o a toda religión institucionalizada. Se trataba, más bien, de la crítica a la corrupción del culto, ya fuera por la idolatría o por la injusticia: «No puedo aguantar iniquidad y día solemne» (Is 1.13, VM ofrece la traducción más correcta). Los profetas conocen el culto y a menudo citan su ritual, himnos y oraciones. Algunos (Jeremías, Ezequiel) vienen de un trasfondo sacerdotal y otros (Habacuc, Nahum, Joel) muy probablemente participaban en el culto.

En los libros proféticos de la Biblia tenemos la obra directa de los propios profetas (Is 30.8; Jer 29.1s, entre otros pasajes, muestran que los profetas escribían y no solo anunciaban verbalmente sus oráculos). También hay casos de un testimonio indirecto, como el de Baruc, secretario de Jeremías (Jer 36). Y finalmente, existían escuelas de discípulos de un profetas (por ejemplo, Is 8.16; cf. 50.4) los cuales compilaban sus mensajes.

Características E Historia

Aunque el mensaje de la profecía bíblica se halla principalmente en los libros conocidos como «proféticos», no debemos olvidar el profetismo anterior a Amós, ilustrado por figuras como Natán, Elías, Miqueas (1 R 22.8–38) y Eliseo, cuya función fue anunciar el juicio y la voluntad de Dios principalmente a los reyes. El nombre «profeta» se aplica también a Abraham (Gn 20.7), Aarón (Éx 7.1), María y Débora (Éx 15.20; Jue 4.4) y Moisés (Dt 18.18; 34.10). El profeta bíblico reúne algunas características que se resume bien como «un llamado específico y personal de Dios» (Is 6; Jer 1.4–19; Ez 1–3; Os 1.2; Am 7.14, 15,); la conciencia de la acción de Dios en la historia; la valiente confrontación de reyes, sacerdotes o pueblos con las demandas y el juicio divinos; el uso de medios simbólicos de expresión y el ejercicio de una función intercesora o sacerdotal ante Dios.

APÓSTOL



Apóstol

Transcripción de la voz griega apostolos, derivada del verbo griego apostello (enviar o despachar). Este verbo se distingue del verbo pempo (otro verbo que significa «enviar») en que involucra la idea de ser enviado con un propósito especial o con autorización oficial. El sustantivo se emplea en el Nuevo Testamento de tres distintas maneras:

1. Designa un: enviado, delegado o mensajero. En Jn.13.16 la palabra no se transcribe sino se traduce «enviado». Cristo es un apóstol de Dios (Heb 3.1; cf. Lc 11.49).  Epafrodito es un apóstol de los filipenses (Fil. 2.25, donde apóstolos se traduce «mensajero», igual que en 2Co.8.23).

2. Designa a un miembro del grupo de los doce que Jesucristo seleccionó para ser de manera especial sus compañeros constantes y los pregoneros iniciales del mensaje del reino de Dios (Mt 10.1–8; Mc 3.14s; 6.13–19, 30; Lc 6.12–16; Hch 1.26; Ap 21.14).

Parece que prevalecía en la mente del colegio apostólico la idea de que el número de doce debía guardarse intacto. Prueba de esto es el hecho de que, después de la muerte de Judas Iscariote, nombraron a otro que ocupara su lugar (Hch 1.15–26). En esta ocasión Pedro especificó los requisitos que había que cumplir para ser apóstol: haber sido  (1) compañero de Jesús durante su ministerio terrenal y  (2) testigo de su resurrección (Hch 1.21, 22).

Pablo cumplía el segundo requisito, pero no el primero. Sin embargo, dijo ser apóstol (1 Co 9.1s; 2 Co 12.12; Gl 1.1; 1 Ti 2.7; 2 Ti 1.11).  Sin embargo, es en el Evangelio de Juan donde se especifica más claramente el papel particular de los apóstoles después de la muerte de Cristo (17.18; 20.21).

Según Juan, el Espíritu Santo les recordará las palabras de Jesús, les «enseñará todas las cosas», les «guiará a toda la verdad», y les «hará saber las cosas que habrán de venir» (14.26; 16.13).

Por tanto, las enseñanzas de los apóstoles son la norma para la doctrina y la vida de la iglesia (Hch 2.42). Pablo da el primer lugar a los apóstoles entre los líderes instituidos en la iglesia (Ef 4.11) y dice que ella está edificada «sobre el fundamento de los apóstoles y los profetas» (Ef 2.20; cf. Gl 2.9). Jesús anunció que los apóstoles serán jueces en el juicio mesiánico (Mt 19.28) y Apocalipsis declara que sus nombres estarán grabados en los cimientos del muro de la nueva Jerusalén (21.14).


3. Designa en sentido general a maestros y misioneros destacados. Por ejemplo,  Jacobo el hermano del Señor (Gl 1.19), Bernabé (Hch 14.14), Timoteo y Silvano (1 Ts 1.1; 2.6), Andrónico y Junias (Ro 16.7). En 1 Co 15.5, 7 Pablo evidentemente distingue entre «los doce» y «todos los apóstoles». Juan y Pablo nos advierten que hay quienes pretenden ser apóstoles, pero realmente están «disfrazados» (Ap 2.2; 2 Co 11.5, 13).

viernes, 26 de junio de 2015

El Significado Místico de las Letras Hebreas ALEF


El Significado Místico de las Letras Hebreas
ALEF
La Paradoja: Dios y Hombre
La alef está formada por dos iud, una en la parte superior derecha, y la otra en la inferior izquierda, unidas por una vav en diagonal. Esto representa las aguas superiores e inferiores con el firmamento entre ellos, como fue enseñado por el Arí z"l ("rabí Itzjak Luria, de bendita memoria", quien recibió y reveló nuevos conocimientos de la antigua sabiduría cabalística).
El agua, es mencionada por primera vez en la Torá, en el relato del primer día de la Creación: "Y el espíritu de Dios merodea por sobre la superficie de las aguas". En ese momento, las aguas superiores e inferiores eran indistinguibles; su estado es llamado como "agua en el agua". En el segundo día de la Creación, Dios separó las dos aguas "extendiendo" el firmamento entre ellas.
En el servicio del alma, como enseña el jasidismo, el agua superior es agua de alegría, la experiencia de estar cercano a Dios, mientras que el agua inferior es agua de amargura, la experiencia de estar lejano de Dios.
En la filosofía judía, las dos propiedades intrínsecas del agua son "húmedo" y "frío". El agua superior es "húmeda", asociado con el sentimiento de unidad con la "exaltación de Dios"; mientras que el agua inferior es "fría", con el sentimiento de separación, la frustración de experimentar la inherente "soledad del hombre". El servicio Divino, como enseña el jasidismo, enfatiza que de hecho, la conciencia primaria de ambas aguas es el sentido de Divinidad, cada una según su perspectiva: según las aguas superiores, cuanto mayor es la "exaltación de Dios", más grande es la unidad de todo en Su Ser Absoluto; según la perspectiva de la segunda, a mayor "exaltación de Dios", mayor es el abismo existencial que separa la realidad de Dios y la del individuo, y de aquí la inherente "soledad del hombre".
El Talmud nos cuenta acerca de 4 sabios que entraron al "pardés", el místico huerto de elevación espiritual, sólo alcanzado a través de intensa meditación y contemplación cabalística. El más grande de ellos, rabi Akiva, les dijo a los otros antes de entrar: "Cuando vuelvan del lugar de la piedra de mármol pura, no pidan 'agua, agua', porque está dicho: 'Aquel que habla falsedades, no se parará ante mis ojos'". El Arí z"l explica que el sitio de la "piedra de marmol pura", es donde se unen las aguas superiores e inferiores. Aquí no se puede suplicar 'agua, agua', ya que es como si dividiera las aguas superiores e inferiores. "El lugar de la piedra de marmol pura" es el sitio de la verdad, el poder Divino de soportar dos opuestos en forma simultánea, y en las palabras de rabi Shalom ben Adret: "la paradoja de las paradojas". Aquí, "la exaltación de Dios" y Su "proximidad" con el hombre, se une con la "soledad del hombre" y su "distancia" de Dios.
La Torra comienza con la letra bet: "Bereishit (en el principio) Dios creó los cielos y la tierra". Los Diez Mandamientos, la revelación Divina al pueblo judío en el Sinaí, comienza con la letra alef : "Anoji [Yo] soy Dios tu Dios que te sacó de la tierra de Egipto, de la casa de esclavitud". El Midrash afirma que la "Suprema Realidad" se apartó de la "realidad inferior", porque Dios decretó que ni la Realidad Superior va a descender, ni la inferior va a ascender. Al entregar la Torá, Dios anuló Su decreto, Él Mismo fue el primero en descender, como está escrito: "Y Dios bajó sobre el Monte Sinaí". Por otro lado, la realidad inferior ascendió: "Y Moisés se acercó a la nube...". La unión de la "realidad superior", la iud de arriba, con la "realidad Inferior", la iud de abajo, por intermedio de la conexión de la vav que es la Torá, es el secreto último de la Torá.

FORMA
Una iud arriba y una abajo, con una vav separándolas y uniéndolas simultáneamente. El secreto de la imagen con que fue creado el hombre.
Mundos:
El sistema respiratorio, el diafragma, el sistema digestivo.
El líquido cefalorraquídeo, la membrana, la humedad del cerebro.
Almas:
Sentirse cercano como así también distante de Dios, con el compromiso de la Torá y las mitzvot balanceando estas emociones.
"El llanto está enclavado en un lado de mi corazón, en el otro está enclavada la alegría".
Divinidad:
Luz Trascendente e Inmanente con la contracción (tzimtzum) y la impresión (reshimu) entre ellas.
El hombre en perfecta unidad con la Voluntad Infinita de Dios.

NOMBRE
Buey, mil, enseñanza, maestro.
Mundos:
Buey, la grosera realidad física, el alma animal inferior.
Mil, multiplicidad en la Creación, las "mil montañas pastadas por el buey".
La yunta de bueyes doblegándose a la multiplicidad y retornando a la unidad.
Almas:
"Yo te enseñaré la sabiduría"; la raíz del alma se deriva de la sabiduría de Dios.
Conocimiento Divino de la verdad Divina; ser nada.
Divinidad:
"Maestro del universo".
El Divino "Uno", revelándose a través de la pluralidad de la Creación.

NÚMERO
Uno
Mundos:
El primero de todos los números que se pueden contar.
El comienzo de un proceso en la naturaleza y en la secuencia de los eventos del mundo.
Uno significa "algo a partir de algo".
Almas:
"Una nación en la tierra".
La unidad orgánica de todas las almas judías.
Uno significa "algo a partir de la nada".
Divinidad:
"Di-s es uno": la absoluta unidad de Dios.
"No hay ningún otro aparte de Él: "Uno, individual y único".
Uno significa "nada a partir de algo".


Abadón

Abadón.
Este es el nombre que se le da un ángel de Satanás en Ap. 9:11, y que aparece allí como rey de una horda de monstruos infernales como langostas. La traducción griega de esta palabra es ho Apollyon, “el destructor”. La palabra abaddon aparece varias veces en el AT como un epíteto de Seol y Hades, y literalmente significa "destrucción" (de la raíz abad, que significa "ser perdido," "ser destruido"). Ocurre, por ejemplo, en Sal. 88:12, “Se habla en la tumba de tu amor, de tu lealtad en el lugar de perdición" (En forma similar Pr. 15:11; 27:20; Job 26:6; 28:22; 31:12).
(heb., ’avaddón, significa ruina, perdición, destrucción). Su mención en seis diferentes ocasiones en el AT (Job_26:6; Job_28:22; Job_31:12; Sal_88:11; Pro_15:11; Pro_27:20) da la idea de ruina. Su única mención en el NT (Apo_9:11) se refiere al ángel que gobierna sobre las regiones infernales.

ABISMO:

Gr. Abyssos (pozo, (sin fondo), (insondable), profundo), aparece 9 veces en el NT.  En VRV2 se traduce como: “(pozo del) abismo”, la morada de los demonios, Lc. 8:31, el lugar de los muertos, Ro. 10.7; el lugar de tormento, Ap. 9:1-2,11; 11:7; 17;8; 20:1, 3.  La LXX traduce el heb. Tehom, lugar profundo, como “abismo” (Gen. 1:2”) con referencia a la idea primitiva de una vasta masa de agua sobre la que flotaba el mundo, a el mundo inferior (Sal. 71:20) (*Infierno)

Abismo G12   βυσσος, ου, . Abismo.

A) Región de los espíritus malignos: Luc_8:30-31.

B) Región de los muertos: Rom_10:7.

G1037   βυθός, ο, . Fondo, abismo. A.T. מְצוֹלָה , Éxo_15:5 מְצוּלָה , Sal_67:23(Sal_68:22). N.T. Alta mar : 2Co_11:25.

G5490   χάσμα, ατος, τό. Abismo, sima : פַּחַת , 2Sa_18:17. Luc_16:26.

ABISMO
abussos (βυσσος, G12), sin fondo (de a negación, y bussos, profundidad; similar a bathus, profundo; que se usa en castellano como prefijo para términos técnicos, como batógrafo, apartado para registrar profundidades). Describe una profundidad insondable, el mundo inferior, las regiones infernales, el abismo del Seol. En Rom_10:7, citando a Deu_30:13, el abismo (la morada de los muertos perdidos) toma el lugar del mar, debiéndose el cambio en la cita a los hechos de la muerte y de la resurrección del Señor). Es una referencia a las regiones inferiores como morada de demonios, de donde pueden ser soltados (Apo_11:7; Apo_17:8); se halla en siete pasajes de Apo_9:1-2, Apo_9:11; Apo_11:7; Apo_17:8; Apo_20:1, Apo_20:3. En los Evangelios aparece en Luc_8:31.

DESCENSO AL HADES:
La doctrina del descenso de Cristo al infierno está firmemente establecida; se menciona explícitamente tal vez dos veces (1P.3:19; Ro.10:7) donde se habla del tema en el AT. (Sal.16; Dt.30).  No está demás decir que hay un paralelismo en los pasajes  de Ef.4:9 y Fil. 2:5-11, podemos interpretar el descenso como parte de la actividad triunfal de Cristo, que es Señor del cielo como del infierno (Ap.1:18 y Fil.2:10) de esta manera completa su intervención en todas las áreas imaginables de la experiencia.

EL INFIERNO: Gr. Gehenna. Heb. Gê-hinnom, “valle de hinom”.  Originalmente esto describía un valle en las afueras de Jerusalén, donde se ofrecían sacrificios de niños a Moloch. (2Cr. 28:3, 33:6).  Se convirtió en símbolo de juicio en Jer. 7:31-33; 19:6, y en la literatura intertestamentaria en término para el infierno de fuego escatológico.  En el NT el infierno aparece como un lugar de fuego inextinguible o eterno (Mt. 9:43,48; Mt.18:8;25:30).  El libro de Apocalipsis lo considera como la “segunda muerte” (Ap. 2:11;20:14; 21:8), es el lugar donde se destruyen tanto el cuerpo como el alma (Mt. 10:28).
Los cuadros del infierno son moderados en el NT en comparación con la apocalíptica judaica ej.: Is. 66:24(cf. Mr.9:48) Gn. 19:24,28; Is.34:9(cf.Ap. 14:10; Judas 7; Ap. 19:3).  El infierno es el destino de todos los poderes de maldad:

EL INFIERNO:

·         Satanás               Ap. 20:10
·         Los demonios   Mt. 8:29;25:41
·         La bestia y los falsos profetas    Ap. 19:20
·         La muerte y el Hades    Ap. 20:14
Es el destino de los hombres que se han identificado con el mal.  El evangelio presenta a los hombres su verdadero destino en Cristo, y les advierte con toda seriedad en cuanto a la consecuencia de equivocar dicho destino.  Kaminos: “horno” palabra que se usa en la LXX para traducir ‘attûn, kibšãn y kur, en Mt.13:42,50 y Ap.9:2; como figura de los fuegos del infierno (cf. Ap.1:15).

VALLE DE HINOM:

Llegó a ser sinónimo de infierno gê (valle de) hinnom, se convirtió en geenna (gr) la tradición judía afirmaba que la puerta del infierno se encontraba en ese valle.

SENO DE ABRAHAM:
                Estar sentado en el seno de Abraham en el lenguaje talmúdico, es estar en el paraíso según la costumbre judaica, la cabeza de una persona queda ubicada prácticamente  en el seno de una persona que se encontraba a su lado, y colocaba al invitado más privilegiado en dicha relación con su anfitrión. (Jn.13:23; Mt. 8:11-12).  Lázaro y el rico: (Lc. 16:19-31) [*SIMA].
*SIMA:
 (gr. Jasma, de jainõ, -abrir la boca- o -bostezar-).  Solo se encuentra en la parábola del rico y Lázaro.  Se relaciona con una creencia rabínica de que las almas de los justos y los malvados existen en diferentes compartimentos del Hades después de la muerte.

SEOL:

Se usa en el AT para el lugar de los muertos.  En el heb. Postbíblico Ŝa<al significa "la profundidad" del mar, el sentido original ha de ser el lugar hueco, o más probable profundo.  También pudo haber sido el lugar de averiguación donde se podía obtener oráculos.  El significado de Seol, gira entorno a las ideas de la tumba, el mundo inferior, y el estado de muerte.  El Seol se encuentra debajo de la superficie de la tierra (Ez. 31:15-17; Sal. 86:13) un lugar donde hay polvo (Job 17:16) oscuridad (Job 10:21) silencio (Sal. 94:17) y olvido (Sal. 88:12).  En algunos pasajes el Seol tiene aspecto punitivo (Sal. 49:13-14) estar en el seol es estar separado de la mano de YAHVEH (Sal. 88:3-5), YAHVEH está presente en el seol (Sal. 139:8) y puede liberar de él (Sal. 16:10).

LAS PUERTAS HACIA LA ETERNIDAD


LAS PUERTAS HACIA LA ETERNIDAD

Apocalipsis 21:9-12 y Apocalipsis 4:1

Introducción:

APOCALIPSIS.  Título del único libro profético del Nuevo Testamento, y que se toma de la primera palabra griega, que significa (REVELACION).  En este libro, se revela el futuro en una serie de visiones panorámicas contempladas por el vidente apocalíptico, Juan. Por eso nos referimos a este libro como “el Apocalipsis de Juan”. Antes de continuar con este tema debemos notar que para llegar al punto en el que Juan se encontraba, debemos entrar por la primera puerta que es Jesús.  Juan 10:9 y 10:1.

Veamos ese punto en el que se encontraba Juan. Apocalipsis 21:9-10  dice: Se presentó uno de los 7 ángeles y me dijo: "Atento te voy a mostrar la novia, la esposa del Cordero." Y me arrebató en espíritu a un gran monte, muy alto.  Y me mostró la Ciudad Santa, La Jerusalén Celeste.

Aquí hay una clave y el propósito de Dios es: "Que la entendamos." Es por eso que Juan acerco la lupa, a la Ciudad y a sus puertas, por que ella representa a la novia y a la esposa, o sea una entidad que se inicia cuando es imperfecta (novia) para luego alcanzar la perfección (esposa). Salmos 24:7 y 122:1-2. Para lograr esta perfección debemos pasar por las puertas de la Ciudad y llegar al punto óptimo en el que se encontró Juan. Que es la estatura del barón perfecto (Adán). Este punto se dará después del primer punto que es con "v" pequeña. De varón a barón con b grande ya Perfecto. Para luego escuchar la voz de Dios que nos diga, sube acá, (Apocalipsis 4:1)  y pasar por la última puerta y ver al que esta sentado en el trono. Quiere decir alcanzar la transformación ó glorificación.

Desarrollo: Detengamos pues la lupa, cerca de las puertas y veamos los nombres escritos para estudiar sus contenidos y su significado para nuestras vidas.
 
Rubén: Ved un hijo. (Efesios 1:4-5; 5:1; Romanos 8:14-17; Hebreos 12:5).  Esto nos habla de la adopción del Padre.

Simeón: El oye.  (Romanos 8:26 y Salmo 102:1-5) Si supiéramos que El oye, oraríamos y nuestros problemas serían menos difíciles.

Leví: Adhesión.  (Gálatas 3;28 y Filipenses 2:5) Esto significa que debemos estar unidos con El Señor y con nuestros hermanos en Cristo y desechar, mentiras, discordias, etc., etc.

Judá: Alabanza.  (Hebreos 13:15 y Salmo 100:4)  Esta fue una tribu que siempre estuvo al frente peleando las batallas de Dios con alabanza.

Dan: Dios juzga.  (Romanos 2:13 y 1a de Corintios 2:15)  Debemos entender que estamos caminando por el mismo camino y que somos pecadores también y es por eso que no debemos juzgar. El juzgar del justo es entender entre lo bueno y lo malo y hacer juicio recto.

Neftalí: Mi lucha.  (Oseas 12:4; Salmo 51:10) Esto es una lucha interna a la manera de Jacob, que peleó por dejar las malas áreas hasta vencer.
Gad: Tropa.  (Hebreos 12:5 y Efesios 6:11)  Debemos darnos por entendidos de que somos el ejército de Dios, y que como ejército debemos ser disciplinados.  Hebreos 12:5 y Efesios 6:11.
Acera Feliz o bienaventurado. Mateo 5:8.  Uno de los puntos mas importantes es la limpieza y es lo que no permitirá el otorgarle derechos al enemigo.  Juan 13:17.

Isacar: Recompensa.  Cada quien deber saber entender que dará cuentas de si mismo, a quien no se le esconde nada a su vista.  1a de Corintios 9:17 y 3:8. 

Sabulón: Habitación.  Esto nos habla de que nosotros somos moradas de Dios, lo que quiere decir que debemos ser Santos o diríamos tenemos que ser Santos. Juan 1:14 y Salmo 15:1.  Notemos que este Salmo es un repaso de todo.

José: El añade.  Como consecuencia de buscar a Dios, El nos añadirá lo que necesitamos, recordando que a José no le importó la prueba, porque al final de todo, El Señor le añadió todo lo que necesitó y aún más.  Génesis 39:2-6; Mateo 6:33; Juan3.

Benjamín: Hijo de mi diestra.  Esto nos habla de una perfección, pues en ella están los 5 ministerios primarios.  Efesios 4:12.

Conclusión:
No cabe duda que la Palabra de Dios  es mucho, mucho más que simple escritura de tinta en papel.  Ella contiene el Evangelio eterno de Dios, es decir su pensamiento de eternidad a eternidad.  Por lo cual debemos escudriñarla con limpieza de corazón y amor reconociendo que es la palabra de Dios, su pensamiento.

Iglesia de Cristo Ministerios ELIM
            Washington, DC
           
   





Amor o Lujuria

  AMOR O LUJURIA Rom 13:13 Lujuria : (del latín luxuría) Vicio consistente en el uso ilícito o en el apetito desordenado de los deleit...